El trabajo por vocación tiene un valor incalculable. Cuando en tu camino por la vida descubres seres con este regalo (reconocido como un don o privilegio) debemos sentirnos ganadores. Así me siento yo con quienes el destino me ha regalado y me ha permitido cruzarme en mi ruta y la de mis hijas.

Hay muchas profesiones importantes que requieren de vocación para lograr grandes resultados. En mi caso, recuerdo claramente a todos mis maestros de escuela. Unos tan buenos que se convierten en inolvidables, otros, no tanto y uno que otro no tan agradable que pudiera pensar que tenían poca o ninguna vocación, pero igual, ¡hasta de esos se aprende!

Ser maestro es la profesión de mayor responsabilidad social. En las manos de ellos está el futuro de todos. Y de estos, salen los grandes e importantes profesionales que mueven el mundo y la economía.

Apenas comienza el verano y es momento de disfrutar, sin embargo, para mí, es una responsabilidad adelantar y conocer, en manos de quiénes pongo a mis hijas en su próximo año escolar. 

Toda esta incertidumbre proviene cuando tienes que decir adiós a maestras tan especiales como las que Valentina deja atrás. 

La “muchacha pequeña” de casa se despidió del lugar más extraordinario que existe para nosotros: su escuela preescolar.

 Esta es la misma escuela de donde salió su hermana, Valeria, y hoy día carga consigo y para siempre con una base de estudios muy valiosa, que le ha ayudado en todo de manera especial. Por eso, estoy segura de que “la chispa” gozará de la misma suerte.

Elizabeth Chinea, es justo que todos sepan de ti y de Mi Oasis Infantil; eres extraordinaria y tu colegio también. Tienes magia y vocación fuera de todos los parámetros que requiere la profesión.

Dios te brinde mucha salud siempre y a todas las maestras de Mi Oasis Infantil. Gracias, titi Myrta y abuela Lola, jamás las olvidaremos.

Nuestro Departamento de Educación, colegios privados y universidades también cuentan con grandes maestros que debemos reconocer y valorizar por todo lo que hicieron y hacen por nuestros hijos. La escuela es muy importante y la educación es la base y principio de un ser humano.

Como lo vivo así, aprovecho para reconocerlos y exhortar a aquellos que sienten han perdido el amor y la pasión por lo que hacen, a veces, porque el mismo sistema y circunstancias los obligan... A estos les digo: ¡Ánimo! ¡Vamos arriba! Ustedes son grandes e importantes.

Y aquel maestro que no tenga de la vocación, pero goza de un salario y de frente a él, tiene muchas cabecitas esperando aprender le digo: ¡valórelo! 

Dése la oportunidad de ser constructor de futuro con honradez y verdadero propósito, el mundo y la vida se lo agradecerá.

Mis respetos a todos los maestros y profesores del mundo. Por ahora, disfrutemos en grande del verano que nos espera.