No hay peor ciego...

¿Qué pasó con los llamados ídolos? ¿Se están volviendo locos o es que el show mediático los presenta de una forma y su realidad es otra?

En los últimos meses hemos visto cómo se han caído de su pedestal gente como Arnold Schwarzenegger, Oscar de la Hoya, Luis Fonsi y el más reciente, José “Piculín” Ortiz.

El caso de Arnold cada día nos sorprende más, con mujeres que alegan que tuvieron romances con el ex “Governator”. María, su esposa, parece que aguantó un montón de cuernos, dicen.

En el caso de Luis Fonsi, aquí se quiere mucho a Adamari y las declaraciones del cantante la pasada semana en las que decía que él le pidió que se dejaran como que no venían al caso, además, cambia eso de que acabó con ella de buenas. Fonsi habló fuera de Puerto Rico, por supuesto, de que fue él quien dejó a Adamari, así que le echó más leña al fuego. El que le recomendó que dijera eso está desubicado. Pero, me imagino que tiene que “gritar y gritar” para vender discos. Pues mejor que siga gritando y deje de hablar de Adamari, porque eso no les queda bien a los caballeros.

Otro ídolo que se cayó fue José “Piculín” Ortiz. Medio mundo en este país sabe que su divorcio lo dejó pelao. Entre los negocios que tenía con su suegro, Jaime Ruiz Escobar, y lo que le tuvo que dar a su ex, Nirita Ruiz, se le fue lo que había. Hace años que Piculín venía confrontando problemas económicos, su candidatura al Senado era su tabla de salvación, pero la realidad es que fue su Titanic. Contrario a lo que pasa con los políticos que pierden y le dan contratos, Piculín tocó la puerta de muchos alcaldes populares para que le dieran la mano y nadie dijo nada. Ahora esos alcaldes que lo vieron arrestado y destruido, ¿podrán dormir tranquilos?

Angelo Medina dice que la situación de Picu era un secreto a voces. Claro, medio mundo sabía, pero no dijo nada de los arreglos que habían tenido que hacer con el Equipo Nacional para que no tuviera problemas de dopaje. Medio mundo en la Federación y en el equipo lo sabían, pero lo taparon. Yo me pregunto, ¿cuántos más están como Piculín y la Federación y los dirigentes del equipo olímpico de Puerto Rico los tapa? Es hora de dejarnos de hipocresías, que reconozcan la verdad de lo que está pasando y que desde David Bernier para abajo limpien la casa para no crear ídolos con pies de barro. Ya basta de tirarles la toalla a los llamados “magníficos”. ¿Magníficos de que?