Empezó el anidaje del tinglar
DRNA espera que se supere la cantidad de nidos del 2016.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 8 años.
PUBLICIDAD
La temporada de anidaje del tinglar, la tortuga marina más grande del mundo, inició hace un par de semanas en Puerto Rico cuando se detectaron en la Playa California, en Maunabo, los primeros huevos de esta especie.
Así lo informó Carlos Diez, coordinador del Programa de Tortugas Marinas del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), al destacar que la temporada de anidaje comienza a finales de febrero y se extiende hasta agosto.
Hasta la fecha se han reportado 60 nidos en toda la Isla. En cambio, la expectativa es que al finalizar el periodo se alcance o supere la cifra del 2016 cuando se registraron aproximadamente 2,200 nidos.
Otros de los lugares en los que se ha comenzado a identificar este año la presencia de los tinglares es en el Corredor Ecológico del Noreste (CEN), donde la semana pasada se marcaron cuatro zonas anidadas por las tortugas marinas.
Cristóbal Jiménez, el presidente de la Coalición del CEN -que comprende la costa desde Luquillo hasta Fajardo- explicó a Primera Hora que el proceso de monitoreo se lleva a cabo por un equipo de voluntarios que patrullan la zona cinco días a la semana.
Dijo que el proceso de anidaje dura aproximadamente 2 horas y media.
“Es una jornada larga. Usualmente, anidan de noche y lo hacen en playas de altas energías (oleaje fuerte) y que, a la misma vez, sean apartadas. Buscan privacidad, sentirse cómodas en esa área donde van a desovar su camada. Luego que anidan, se apartan”, manifestó sobre la hembra que puede realizar viajes de hasta más de 3,000 o 6,000 millas para anidar.
Jiménez agregó que el hueco del nido puede ser de hasta tres pies de profundidad y la camada puede ser de hasta 100 huevos. Pero, no todos los huevos son fértiles y su único propósito es proteger y proveer calor y protección a los que sí lo son.
“Entre 60 a 70 días esos nidos eclosionan. Todo variará de acuerdo a las condiciones del tiempo. Una vez ocurre la eclosión no se debe intervenir con el comportamiento de las tortugas ya que para ellas es bien importante salir de ese nido y caminar toda esa arena hasta la playa para poder fortalecer sus extremidades y capacidades respiratorias para poder subsistir”, detalló al indicar que el número total de nidos el año pasado en el CEN fue de 356.
Aclaró que de toda la camada, sólo entre cinco o seis llegan a sobrevivir por razones naturales “por lo que el reto de subsistencia es grande y por eso hablamos de una especie en peligro de extinción”.
Por eso hizo énfasis en la importancia de orientar a la ciudadanía sobre la especie y los peligros tradicionales a los que se enfrenta.
“Todo paisaje, ambiente y ecosistema tiene importancia para nosotros mismos. Y si impactamos negativamente un área, se va a refleja en nuestra subsistencia posteriormente. Por tal razón, invito al lector a que cuando vea un tinglar lo reporte de la manera correcta y no intervenga con él. Escuchen lo que el biólogo o voluntario les dirá y sean portavoces de una convivencia balanceada con nuestro entorno”, dijo Jiménez.
El presidente del CEN coincidió con el llamado que durante años ha hecho Diez como parte de su función como experto en esta especie marina.
“Nuestra exhortación es que recuerden que las playas las estamos compartiendo con las tortugas marinas; por lo tanto; debemos respetar sus nidos y debemos proteger las tortugas de las amenazas, como la contaminación lumínica, acoso y los desperdicios sólidos”, abundó Diez.
Precisamente, el sábado 8 de abril se llevará a cabo en la plaza pública de Luquillo el duodécimo Festival del Tinglar, un evento familiar que busca concienciar sobre el tema.
La dinámica del evento incluye actividades educativas para niños, orientaciones sobre el animal marino, feria de artesanías y un espectáculo artístico.