De la finca a la taza: Estudiantes de Puerto Rico se insertan en el futuro del café
Departamentos de Agricultura y Educación buscan motivarlos a considerarlo como opción profesional.
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Orocovis. Jorge Molina está claro: el mejor café, aquella bebida que degusta “desde chiquito”, es el de su abuela.
Pero el joven, de 17 años y quien cursa el duodécimo grado en la escuela superior Emilio R. Delgado, en Corozal, descubrió este viernes que el cultivo de ese líquido no se limita a esa tacita de su abuela, sino que es la llave a un mundo de oportunidades negociables, desde su cosecha hasta preparación.
Esto el adolescente, así como otros 49 estudiantes, lo aprendió en el programa AgroEdu Barismo, una iniciativa educativa de los departamentos de Agricultura y Educación que integra teoría y práctica para desarrollar jóvenes expertos en el cultivo, procesamiento y servicio del café puertorriqueño.
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Como parte del proyecto, los alumnos, de escuelas de Corozal y Toa Baja, recorrieron la Hacienda Moraica, en Orocovis, conociendo de dónde viene la bebida y las múltiples vías de negocio que podrían surgir de su cultivo.

En el recorrido, que demoró poco más de una hora y fue dirigido por la propietaria de la hacienda, Erica Reyes Ocasio, se les instruyó a los estudiantes de los distintos tipos de suelo; el sabor del café dependiendo de su tipo, si es arábiga o robusta; cómo controlar las plagas que inevitablemente pueden contraer las plantas de café; la anatomía de las semillas del fruto; el honor que le debemos a nuestros ancestros quienes cultivaron nuestras tierras; y que no se pensaran en el café como “producto final”, pues una hacienda puede producir otras venas de ingreso, como el agroturismo o el espacio para sembrar hortalizas o frutas distintas, entre otras enseñanzas.
Durante, los estudiantes también recibieron sabiduría del machetero Israel Olivo Salamer, de 70 años, quien los exhortó a considerar la agricultura como carrera, pues “estamos a tiempo de levantar bien a Puerto Rico si levantamos la agricultura”.
“Eso es difícil, pero se puede. Se puede todo si tienes a Dios por delante. Dios obra por uno y nada es fácil”, comentó don Israel, con machete en mano.

Para Jorge, lo más que le gustó del trayecto fue “el aroma, el olor del lugar, a fresco café y se siente fresco”.
“Me gusta eso”, repitió el atleta de pista y campo quien, aunque planifica estudiar ciencias deportivas, dijo ahora interesarle la agricultura y el barismo, habilidad que quiere dominar “para llevármelo para mi futuro”.
Para Carlos Ortiz, estudiante de 17 años en el undécimo grado en la Escuela Superior Dr. Pedro Albizu Campos, en Toa Baja, el recorrido le despertó nuevas posibilidades de carreras profesionales, máxime al venir de una familia de agricultores.
“Esto ha sido una experiencia única. Sabía que el mundo de café era gigantesco, pero no sabía que había tantas formas de hacer el café y de productos que se pueden hacer con el mismo café y hoy me han instruido sobre todas esas cosas y, de verdad, ha sido una experiencia maravillosa”, manifestó el joven.
Aseveró, además, que el recorrido por la Hacienda complementó lo aprendido en el curso de barismo positivamente.
“De verdad que el curso es súper bueno que se lo recomendaría a cualquier otra persona, porque no es fácil, es complicado, porque es muy técnico y todo, pero tú puedes ver todas las cosas que tú puedes hacer con eso y te puede abrir muchas puertas en un futuro y en caso de que tú en algún momento necesites un trabajo, pues puedes trabajar en eso. Es un mundo gigantesco, hay muchas oportunidades”, afirmó al adelantar que considera estudiar agricultura o mecánica de aviación en la universidad.
La experiencia también fue enriquecedora para Alejandra García Ortiz, de 17 años y en duodécimo grado en la Escuela Superior Especializada Profesional Agrícola Pablo Marrero Burgos, en Corozal, pues siempre se visualizó “en una realidad alterna” operando su propio negocio de café.

“Pienso tener mi propio negocio, sí. Todavía no sé en qué específicamente, pero siempre he tenido un ‘soft spot’ por el barismo, porque siempre me imaginé a mí misma en un futuro teniendo mi propio negocio de café en una realidad alterna”, indicó entre sonrisas la joven al asegurar que visitar la Hacienda fue “una experiencia de lujo” ya que no pensó “que una hacienda así podía existir en un pueblo tan cercano al mío”, por lo que se “sentía bien” y que “estos aromas, el ambiente, el aire fresco, me hacen sentir que estoy en un lugar bien en paz”.
“Me encantaría tener (el barismo) de ‘hobby’”, expresó, por su parte, Coralys Martínez Rodríguez, de 17 años que cursa su último año en la Escuela Superior Adolfina Irizarry de Puig, en Toa Baja.
“Quien sabe, yo como estudiante de mercadeo que soy emprendedora ‘maybe’ pueda genera un ingreso o tener un negocio de lo que es barismo. Uno nunca sabe qué puede pasar de aquí en unos añitos más”, continuó al no descartar implementar el barismo en su futura carrera de organización de eventos.
¿Qué es AgruEdu?
Este despertar sobre las posibilidades que brinda la agricultura es precisamente lo que Reyes Ocasio, especialista en café y propietaria de Hacienda Moraica, Café Colao y de la Escuela de Café y Baristas de Puerto Rico en San Juan, tenía propuesto al hacer la alianza con las agencias gubernamentales.
Todo comenzó con la iniciativa de los departamentos de Agricultura y Educación que data al 2024, cuando ambas agencias aunaron esfuerzos con el fin de capacitar estudiantes del sistema de educación pública en temas agrícolas, así como fomentar el desarrollo agrícola y brindar oportunidades para facilitarles su inserción en la agricultura.
El programa incluye cursos de barismo y los recorridos en la Hacienda Moraica. Durante la primera fase, 25 estudiantes de la Escuela Domingo Aponte de Lares. De ese grupo, cinco fueron elegidos para tomar parte de módulos presenciales en la Escuela de Café y Baristas de Puerto Rico y, de manera subsiguiente, recibieron una certificación oficial como barista de la Specialty Coffee Association (SCA).

Ahora, en la segunda fase, el número incrementó a 50 estudiantes y 10 podrían recibir la certificación oficial.
“Esto es un proyecto que se comenzó con estudiantes de escuelas vocacionales donde se les da la oportunidad de que ellos tomen la certificación de barista o la certificación oficial de baristas. Son estudiantes que ya tienen o cuentan con una profesión para cuando vayan a la vida universitaria”, señaló la empresaria recalcando que un grupo selecto obtendrá la certificación local e internacional, de SCA, para ser baristas en Puerto Rico o cualquier otro lugar en el mundo.
“Este grupo en particular va a tener la oportunidad de tomar un taller de cómo desarrollar un plan de negocio y eso, evidentemente, les da una visión distinta de qué tipo de oportunidades hay en el mundo agroempresarial, en el mundo de la caficultura. Ellos tienen de primera mano este tipo de experiencia, comenzando hoy, contacto directo con la finca, pero luego pasan a las facilidades de la Escuela de Café y Baristas en San Juan y ya ahí van cogiendo lo que es la destreza y la disciplina de confección de cada taza. Así que fíjate, que son estudiantes donde ya se enfrentan pronto a la vida universitaria y ya pudieran tener una profesión donde ellos puedan devengar ingresos y manejarse, pero también tener a lo mejor su propio negocio en un futuro. La oportunidad también de traerlos aquí a la finca también es que ellos vean que en el mundo de la agricultura no solamente se piensa en un producto terminado per sé, sino que tú puedes diversificar la finca, tener diferentes modelos de negocios”, añadió.
El proyecto es posible a través de una subvención federal de $180,000 del Fondo de Innovación para el Desarrollo Agrícola (FIDA).
“Lo que buscamos es, precisamente, educar, crear una nueva generación de jóvenes que amen la agricultura, consuman los productos locales de Puerto Rico y se inspiren a forma parte de generaciones de agricultores”, explicó el secretario de Agricultura, Josué Rivera Castro.
“Este programa, AgroEduca, busca, precisamente, sembrar esa semilla, esa semilla en este caso de café o esa semilla educativa de inspirar a más jóvenes a entrar en la agricultura, a ser agroempresarios”, agregó.

“Quizás no te puedo decir que sea de manera inmediata, pero el hecho de que, de 50, 10 de ellos (estudiantes) se inserten de alguna manera en la finca, ya estamos ganando, sobre todo porque aquí hay mucha gente del centro de la Isla y a veces tenemos el negocio, el espacio en la marquesina de la casa lo que pasa es que no lo vemos como una oportunidad. No es hasta que salimos de allí o vemos este tipo de ejemplo, ya un programa hecho, probado, que dicen ‘si mi familia tiene finca, si mis papás tienen una finca al lado, yo puedo hacer esto aquí‘. Así que, yo sí creo que puede ser una gran oportunidad para que, en un futuro, podemos tener más gente insertada en la finca”, aseveró Reyes Ocasio.
Retos de la agricultura
Pese a la demanda del consumo local, la realidad de Puerto Rico es que el interés por dedicarse a la agricultura cada día merma.
Según los datos más recientes del informe de empleo y desempleo en Puerto Rico del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH), publicado en febrero de 2025, se estimó que había 18,000 personas dedicadas el empleo agrícola. En comparación con febrero de 2024, esta cifra disminuyó por 3,000 personas. Por su parte, Rivera Castro recordó que en el Censo Agrícola de 2021 se reflejó que la edad promedio de estos trabajadores es de 62 años.
“Tenemos sin duda unos retos”, admitió Reyes Ocasio. “Precisamente, los cambios climatológicos y, evidentemente, la falta de mano de obra. Mi reto, que es el reto de todos, (es que) yo tengo mucho terreno y tengo la demanda del producto terminado, porque yo tengo un ‘coffee shop’ en Viejo San Juan, porque tenemos panaderías, porque tengo la Escuela de Baristas. Y, si hoy tú me preguntas dónde vendes tu café, te tengo que decir que tengo las limitaciones de venderlo en esos espacios que tengo en San Juan, porque yo no produzco suficiente café”, lamentó.

De acuerdo a Rivera Castro, su misión como líder de la agencia sería revertir esta realidad a través de los programas de desvío para rehabilitar confinados, al traer inmigrantes “de forma responsable y legal” e integrando a puertorriqueños con incentivos para que se motive a trabajar en los campos.
“Para mí es importante que las personas que se inserten en el mundo agrícola sepa de los retos que se enfrenta, por eso me gusta traerlos aquí, por eso les hablo de todo, les hablo del manejo de plagas que es una cosa que no controlas a veces…hasta cómo tienes que empezar a organizarte y usar la tecnología, porque tienes unas limitaciones de mano de obra, de clima, hasta económicas, de operación, que te pueden ocurrir en el camino”, apuntó Reyes Ocasio.