Alcalde de San Juan asegura que remoción de adoquines se hace de forma responsable
Miguel Romero indicó que una arqueóloga supervisa los trabajos, que tienen que ver con la rotura de una tubería.

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Tras las preocupaciones que han levantado algunos ciudadanos sobre la remoción de adoquines que está ocurriendo en una calle del Viejo San Juan, el alcalde Miguel Romero Lugo aseguró que, aunque pueda pensarse algo diferente, por el uso de maquinaria pesada, esos trabajos se hacen “con el mayor rigor y respeto”, y bajo la supervisión de una arqueóloga.
“Siempre hay preocupación y eso está bien. Esto, el Viejo San Juan, es un patrimonio histórico del pueblo de Puerto Rico, patrimonio, ciertas partes, de la UNESCO desde el 1983. Nosotros actuamos con el mayor rigor y respeto”, aseguró el acalde, antes de ofrecer detalles de las labores que se están haciendo.
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“Estamos llevando a cabo unos arreglos en la Calle Cruz, que colapsó. El colapso se provocó por unas tuberías que llevan allí muchísimos años, donde el agua buscó su espacio, y el terreno donde están ubicados los adoquines, eso, distinto a como se hace hoy cualquier carretera, que es arena o gravilla, es barro”, explicó.
Agregó que “el barro se mueve más cuando hay humedad, responde a cambios en la temperatura, así que, la manera de atender esos asuntos requiere, lo que han visto, o lo que se ha señalado: la remoción de adoquines, el trabajo en los tubos, la colocación nuevamente del barro. El grosor de la capa de hormigón que se coloca es un grosor recomendado por el propio Instituto de Cultura (Puertorriqueña, ICP) o los funcionarios que trabajan dentro de lo que es la preservación del patrimonio histórico edificado. Todo eso se sigue con rigor”.
Aclaró, además, que “cada adoquín que se separa, se limpia, y se guarda en una bóveda bajo llave”.
Sostuvo que las personas que están criticado el uso de la excavadora quizás desconocen que, “si hay una parte impactada con hormigón, y en el pasado en algún momento dado se colocaron adoquines sobre hormigón, pues eso requiere una maquinaria, y eso se tiene que remover por maquinaria. Hay otros que, si se colocan, o están sumergidos en alguna tubería donde hay un escape de aguas usadas, pues, por cumplir con las regulaciones de salud y seguridad, se utilizan equipos para sacarlos”.
“Pero todos los adoquines se han preservado, todos se van a colocar”, insistió.
Agregó que “hay una arqueóloga que también supervisa los trabajos” que se están llevando a cabo.
“Antes de remover, de tocar algo allí, de hacer lo que sea, tiene que haber una autorización... Por una reparación de una loza que excede tres cuartos de pulgada, hay que llamar allá arriba, y hay que hacerlo de forma supervisada”, comentó.
“Sí, causa demoras, sí causa inconvenientes, porque no es como que tú raspas la brea como hacen en algunas calles, y pones la brea y pasas un rolo, sino que es un proceso un poco más complicado”, agregó.
Romero Lugo indicó que “esa reparación debe terminarse la semana que viene”, mientras que “la colocación de manera apropiada y responsable de los adoquines y la restauración de todo y las pruebas que hay que hacer, eso va a tomar durante este mes de abril”.