Mykhailo Viktorovych Polyakov, de 24 años, desembarcó en la capital de las islas Andaman y Nicobar el 26 de marzo.

Tras su llegada, emprendió un viaje, en una embarcación improvisada, hacia la isla Sentinel del Norte, un territorio conocido por ser hogar de algunas de las tribus más aisladas y peligrosas del mundo.

La zona está prohibida para los turistas, y la tribu sentinelesa, que habita allí desde hace más de 60,000 años, es conocida por rechazar cualquier contacto con el mundo exterior. Además, es famosa por atacar a los intrusos que intentan acercarse a su territorio.

Según las autoridades, su ingreso a la isla fue una violación de las estrictas leyes de protección a la tribu.

“Estamos obteniendo más detalles sobre él y su intención de visitar el área tribal reservada”, comentó el jefe de policía HS Dhaliwal, citado por ‘Press Trust of India’.

“También estamos intentando averiguar qué otros lugares visitó durante su estancia en las islas Andamán y Nicobar. Estamos interrogando al personal del hotel donde se alojaba en Port Blair”, añadió.

El joven Mykhailo Polyakov no tuvo contacto directo con los sentineleses, quienes aparentemente lo ignoraron. Aunque se desconoce si los miembros de la tribu llegaron a consumir la Coca-Cola y los cocos dejados por el extranjero, el acto ha generado un amplio rechazo en la comunidad internacional, dada la gravedad de violar las normas de protección de pueblos indígenas en aislamiento.

El jefe policial destacó que la acción del joven fue especialmente peligrosa debido a la vulnerabilidad de la tribu a enfermedades externas, pues los sentineleses han permanecido completamente aislados de la “civilización”.

“Su excursión es temeraria, teniendo en cuenta que la tribu es particularmente vulnerable a las enfermedades modernas y es conocida por atacar y matar a cualquier intruso en sus tierras”, señaló Dhaliwal. A pesar de no haber sido atacado, el incidente revive recuerdos de otros intentos de contacto con la tribu, como el caso del misionero estadounidense John Allen Chau.

Chau, quien también intentó establecer contacto con los sentineleses en 2018, fue asesinado tras varios intentos fallidos. Los miembros de la tribu lo expulsaron dos veces, pero en su tercer intento, el misionero fue atacado y su cuerpo nunca fue recuperado.