Un sacerdote católico fue asesinado a disparos el jueves por un hombre que se le acercó en la rectoría de su parroquia en la ciudad de Seneca, Kansas, informaron funcionarios de la iglesia.

“Me duele profundamente compartir la trágica noticia de la muerte del padre Arul Carasala, quien fue baleado de muerte este día”, escribió el arzobispo Joseph Naumann, de la Arquidiócesis de Kansas City, Kansas, en Facebook. “Este acto de violencia sin sentido nos ha dejado lamentando la pérdida de un querido sacerdote, líder y amigo”.

Carasala había sido el párroco de la iglesia católica de los Santos Pedro y Pablo en Seneca desde 2011, según su perfil en el sitio web de la parroquia. Fue ordenado como sacerdote en 1994 en su natal India y había oficiado en Kansas desde 2004. Se convirtió en ciudadano estadounidense en 2011.

La parroquia señaló en su página de Facebook que el sacerdote fue baleado en la rectoría de la iglesia y murió poco después en un hospital local.

“Según los informes, el supuesto tirador está bajo custodia”, añadió la publicación.

Kris Anderson, directora de educación religiosa en la parroquia, comentó a The Associated Press que tenían pocos detalles.

“Por lo que sabemos, un hombre mayor se le acercó y le disparó tres veces”, dijo, añadiendo que no sabía quién le disparó ni por qué.

Las personas que contestaron al teléfono en el Departamento de Policía de Seneca y en el Departamento de Policía del condado de Nemaha se negaron a comentar. Remitieron todas las preguntas al fiscal del condado, Brad Lippert, quien estaba de viaje y no respondió de inmediato a una llamada y un correo electrónico de The Associated Press en busca de detalles.

El arzobispo mencionó en su publicación que no había una amenaza para la comunidad, pero reconoció el “dolor y conmoción” que la muerte del sacerdote había provocado en la comunidad de cerca de 2,100 habitantes en el noreste de Kansas, a unas 60 millas al norte de Topeka y a unas 90 millas al noroeste de Kansas City.

“El padre Carasala fue un pastor devoto... que sirvió fielmente a nuestra Arquidiócesis durante más de 20 años, incluso como decano de la región Nemaha-Marshall”, escribió. “Su amor por Cristo y Su Iglesia quedaban en evidencia en la manera en que oficiaba ante sus fieles con gran generosidad y cuidado. Sus feligreses, amigos y hermanos sacerdotes lo extrañarán profundamente”.