Nueva York. El Gobierno de Estados Unidos pidió este sábado a un tribunal de apelaciones que suspenda la orden de una juez federal de traer de vuelta al país a un migrante que fue enviado a la cárcel de máxima seguridad de El Salvador a pesar de que contaba con una orden que lo protegía de ser deportado.

Los fiscales de la Administración de Donald Trump argumentaron que ningún tribunal tiene potestad para ordenar el regreso al país de Kilmer Ábrego García, un hombre salvadoreño residente en Maryland y casado con una estadounidense.

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El Gobierno de Trump aseguró que García es un miembro de la pandilla MS-13 (Mara Salvatrucha), por lo que “no tiene ningún derecho o base legal” para residir en el Estados Unidos.

Además, argumentó que Estados Unidos no tiene control sobre el sistema judicial de El Salvador, país con el que llegó a un acuerdo para enviar a supuestos miembros de MS-14 y del Tren de Aragua al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) construido por el Gobierno de Nayib Bukele.

Por ello, pidió una suspensión del fallo mientras se resuelve su apelación ante el tribunal federal de Maryland que dictó la orden.

La jueza Paula Xinis dijo el viernes que el Gobierno actuó ilegalmente al deportar al salvadoreño, que fue detenido el pasado 12 de marzo por las autoridades de inmigración y trasladado unos días después al Cecot.

La Administración de Trump tiene plazo hasta la medianoche del lunes de abril para el regreso de García a Estados Unidos.

Los abogados de Ábrego García, de 29 años, demandaron al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) dado que su cliente era solicitante de asilo y contaba con una protección contra su deportación.

Un funcionario del ICE admitió ante el juez que su expulsión “fue un error”, aunque al mismo tiempo argumentó que las autoridades actuaron con “buena fe”, pero que ya no podía traerlo de vuelta.

Ábrego García, un residente del condado de Prince George (Maryland), estaba en el punto de mira de las autoridades después de que en 2019 un informante asegurase que era miembro de la banda criminal MS-13. No obstante, un juez dictaminó que no podía ser deportado.