La increíble historia de esta abogada boricua que pasó de vivir en Guinea Ecuatorial a los Países Bajos
Cristina Sánchez Cosme lideró los trámites que resultaron a raíz del Brexit.

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Nota del editor: La serie Boricuas en la Luna destaca las historias de los puertorriqueños que han extendido las fronteras de la Isla al establecerse por el mundo, cargando con nuestra bandera, cultura y tradiciones.
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Si de algo estaba segura la sanjuanera Cristina Sánchez Cosme desde pequeña, era que su vida no sería una típica, de estudiar, trabajar y residir perennemente en su país natal. Se propuso a temprana edad que pisaría suelos extranjeros y conocería nuevas culturas. De hecho, en un momento dado se propuso vivir en cada uno de los siete continentes.
Pero no fue hasta que llegó a Países Bajos que esta meta evolucionó. El país y sus ciudades, tal si fueran imágenes de libros de cuentas de hadas, modificaron su visión de mundo, por lo que se ha, finalmente, anclado allí.
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“Me gusta, me quedo acá”, sentenció en entrevista telefónica con Primera Hora.
Lo que pasó antes de Holanda
Fiel a su propósito, Sánchez Cosme comenzó su travesía cuando aún era estudiante universitaria.
“Esta no es mi primera experiencia como expat (expatriada)”, aclaró la puertorriqueña de 37 años.
Mientras cursaba su bachillerato en psicología y recursos humanos de la Universidad de Puerto Rico (UPR), tomó vuelo en su primer viaje fuera de la Isla a través del “típico” programa de internado de la Universidad Complutense de Madrid, en España.
Luego, aún como alumna, trabajó por tres meses en una organización no gubernamental en Argentina dedicada a velar por los derechos de niños y que buscaba dar acceso a educación digna a los más necesitados.
Sin embargo, al ser estudiante y ya que estos viajes tenían “fecha de expiración”, Sánchez Cosme consideró su primera “experiencia de expat” cuando aceptó trabajar para un bufete de abogados en Guinea Ecuatorial cuyo trabajo era mayormente para petroleras.
Ya graduada de su Juris Doctor (JD), no titubeó en mudarse al país africano gracias al “sentido de aventura” que daba motor a sus velas, máxime porque es un país cuyos idiomas principales son el español e inglés, además del francés, y el nuevo puesto requería conocimiento de derecho civil y común, temas de los cuales ya Sánchez Cosme tenía amplio conocimiento.

“Me gusta el sentido de conocer lo que me es desconocido a mí y creo que eso fue una de las mayores motivaciones para aceptar el trabajo en Guinea Ecuatorial”, subrayó.
“No me había dado a la tarea de adentrarme y echar raíces allá (en España y Argentina), porque sabía que tenía una fecha de expiración. Ahora, la experiencia de África...(ha) sido un poco distinta...por el tipo de trabajo que yo fui a hacer en África y, en realidad, el continente, diría yo. Nunca fue mi idea fue quedarme a largo plazo. Así que, disfruté mucho de la cultura y tuve la oportunidad de conocer varios países dentro de lo que es África y tuve una experiencia laboral bastante enriquecedora y creo que también me abrió los ojos de lo que uno podía hacer con un título de derecho”, añadió.
No obstante, aunque viajó con un grupo de puertorriqueños y residió en el país africano entre el 2013 a finales del 2016, reconoció que la vida en el continente es una ardua y, además, el tipo de abogacía no era la más que le apasionaba.
“La realidad de la vida en Guinea Ecuatorial es un poquito dura comparado con Puerto Rico, Estados Unidos, Europa”, expresó al recordar que durante los cuatro años que vivió allí nunca tuvo acceso a internet en su celular por la falta de la infraestructura necesaria para esto en el área.
“Había cositas del día a día que me ponían un poquito de presión a mí y no era un lugar donde me veía a largo plazo. Incluso, había otros puertorriqueños allá y creo que fui de las más que estuvo en términos de tiempo”, agregó.
¿Cómo llegó a Holanda?
Regresó a Puerto Rico en el 2016, donde se quedó hasta el 2018. En esta ventana de tiempo, trabajó en consultoría y tomó la reválida en el estado de Colorado, la cual pasó exitosamente.
Tal como es la vida, que nos da experiencias que alteran nuestros planes pilotos, el plan de Sánchez Cosme de viajar continuamente por todo el mundo “murió”, sobre todo por los retos económicos.
“Creo que ya desistí de esa idea, por lo general de la vida”, confesó.
Considerando esto, supo que cursar una maestría en derecho, una de las metas que aún calaba en ella, vio en Holanda, específicamente la Universidad de Leiden, una opción viable para estudiar derecho mercantil europeo e internacional y echar raíces.

“La universidad es excelente, los profesores, la academia, la ciudad como tal dónde está Leiden”, reiteró.
Su tiempo allí, aunque positiva, no ha sido del todo simple. Admitió que era de las mayores en edad dentro de su núcleo, superando a sus colegas de clases por casi 10 años, y que tenía mucha más experiencia laboral que sus compañeros, dificultando el poder socializar.
“Fue un poco ‘shock’ cultural porque para los puertorriqueños/estadounidense uno hace una (maestría) después de trabajar un tiempito. Yo pensaba que todos iban a tener más o menos mi edad”, recordó.
Asimismo, resaltó que el nivel de dificultad de la materia fue otro reto que enfrentó.
“Nunca he estado en una institución donde los exámenes fueran con libro abierto, pero así de difíciles son. Fue bastante arduo, riguroso el programa (aunque) enriquecedor”, comentó.
Inicialmente residía en La Haya, pero tuvo que mudarse a Leiden tras su primer semestre, más cerca de la institución, por el alto costo de viajar diariamente por tren para llegar a la biblioteca y estudiar.
Ya para el 2019 se graduó y, para noviembre, regresó a La Haya y se mudó cerca de la playa con una compañera de cuarto que tenía cuando aún era estudiante de leyes.
No cesaron los retos una vez finalizaron sus estudios, pues su búsqueda por un empleo se dio casi paralelamente con las imposiciones sociales del COVID-19 a principios del 2020, dificultando aún más el proceso. No fue hasta junio de 2020 que, finalmente, consiguió un empleo.
“Uno de los ‘most humbling experiences’ que viví en Holanda y las más difíciles es que se me hizo bastante difícil conseguir trabajo antes de graduarme, porque no era el perfil típico de un recién graduado”, dijo recordando que los empleadores consideraban que era sobre cualificada para muchos de los trabajos disponibles.
Ahora bien, ¿de dónde nació la motivación para continuar la búsqueda de empleo y trabajar en lo que había dedicado tantas horas de estudio y sacrificio? Pues, de su familia y, sobre todo, su mamá, admitió con voz entrecortada.
“Acepté una posición junior en la empresa, pero rápido cambié de puesto, bastante rápido. Dentro del año tuve un ‘promotion’ (ascenso). (Estoy) muy agradecida por esa oportunidad”, señaló.
Con el paso del tiempo, creó un pequeño círculo de amistades, quienes decidieron mudarse a Amsterdam. Para “no quedarse sola”, cedió a también mudarse, lo que resultó en “una de las mejores decisiones que he tomado en términos de vivir acá”.
“(Me encanta) la libertad, las opciones, la gente, todo el mundo tiene un ‘background’ bastante diverso (aquí en Amsterdam), quieren conocerte, conoces gente en cualquier café, en cualquier clase de pilates, lo que sea”, sentenció.
Haciéndose sentir
Como buena puertorriqueña, su dedicación y pasión por su trabajo la ha caracterizado.
“Yo siempre digo que los puertorriqueños podemos con todo, con todo, con todo, independiente de cualquier carrera y yo estoy muy orgullosa que siento que, por lo menos, el 99.9 por ciento- uno no es perfecto, uno no es un billete de 100- de las personas con las que he trabajado a nivel profesional, ya sea como compañero o de la parte contraria, siempre tienen cierto tipo de admiración. Me dicen ‘nunca haces nada a medias. Eras tan ambiciosa’…creo que eso viene mucho de cómo es el puertorriqueño en general y me da orgullo ser así”, confesó.
Tanto ha sobresalido que fue quien lideró los trámites que resultaron a raíz del Brexit.
“Yo llevaba dos meses (en la empresa) Yo creo que fue el ‘go-getter mentality’ (que me ayudó en adquirir la oportunidad). Pero, todos nuestros clientes estaban felices, con (interrupciones menores)”, recordó.
Manteniendo viva su identidad
Pese a su experiencia positiva, Sánchez Cosme recordó un instante en particular que intentó amilanar su puertorriqueñidad en tierra ajena.
Y es que la decana de administración de la Universidad de Leiden se negó en identificarla como puertorriqueña en el listado de graduandos por no tener “un pasaporte” de la isla. Por lo contrario, le atribuyó Estados Unidos como su nacionalidad.
A modo de protesta, Sánchez Cosme estuvo a punto de no asistir a su graduación.
“Yo no iba a ir a mi graduación”, rememoró la abogada comercial.
Solamente por la súplica de su amiga venezolana, quien no tenía familia que la acompañara en su día especial, fue que desfiló.
“No fue a gusto”, lamentó.
Otra experiencia que catalogó como “chocante” fue cuando su profesor invitó a uno de sus colegas como orador invitado. Este invitado ejemplificaba las diferencias entre la ley americana y europea. Al cuestionarle al grupo si había algún abogado americano entre ellos, Sánchez Cosme alzó la mano. Al identificarla, el invitado inmediatamente le cuestionó “Oh, ¿se casó con un americano?”, provocando gestos sorpresivos entre los presentes.
“Son cosas que te chocan”, manifestó.
Pero, las experiencias negativas son la minoría. Aseguró que los que la conocen siempre tienen una actitud positiva y curiosa hacia su país de origen.
Por otro lado, ha encontrado su comunidad boricua. Aunque en Amsterdam solo conoce a una puertorriqueña con quien conectó en el trabajo, es miembro de un “chat” de mensajería de cerca de 80 que viven en Holanda.
De la cultura holandesa, dijo que admira la simplicidad y naturalidad de las personas, quienes no suelen ser muy vanidosas, así como su sinceridad.
“No hay que hacer grandes planes para tener momentos espontáneos y son momentos complejos, porque se hablan de cosas importantes, pero son muy ‘relax’”, comentó.
Sin embargo, dice extrañar las conexiones instantáneas que crean los puertorriqueños, a diferencia de los holandeses, quienes son más reservados para considerar a cualquier persona como un “amigo”.
¿Eres o conoces de algún boricua que vive fuera de la isla y quiere contar su historia? Escribe a historiasph@gfrmedia.com.