Los nuevos modales en la mesa
Con la llegada de la tecnología quedaron atrás todas las normas que regían.
Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 11 años.
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Hay buenas costumbres que nunca pasan de moda. Comer con la boca cerrada, no hablar con la boca llena y bajar los codos de la mesa son los más conocidos y repetidos por todas las familias. Sin embargo, con la llegada de la tecnología y su excesiva dependencia, los buenos modales están ampliándose.
Al menos esa es la propuesta que publicó el diario inglés The Independent donde dejan claro que las insistencias de las madres, para que los chicos no se echaran demasiado comida a la boca, ni se acostaran encima de la mesa, o la más típica, que los fideos no se sorbetean, han quedado en el pasado.
La explicación es que las normas de antaño ya no causan el horror ni enojo que provoca el esnobismo digital y los comportamientos tecno-irritantes y hasta groseros, que se dan en los almuerzos y cenas familiares, de negocios y hasta con los amigos.
Porque lejos de crear ambientes de relajo y distención, los que no comparten la adicción al iphone o la tablet, quedan tensos, aburridos y hasta enojados por la desfachatez inapropiada del compañero o compañera de mesa.
Para evitar estas poco glamorosas situaciones, proponen 10 nuevas reglas de oro tanto para los comensales como para los restaurantes. Aunque más bien parecen ser 10 mandamientos al estilo británico
- No tendrás tu teléfono frente a ti
Porque aunque no lo contestes, el estar pendiente de quién llama o qué correo llega, es de mal gusto. El gesto, dicen, le recordará a los acompañantes que no son tan importantes y que nunca tendrán toda su atención.
- No twittearás ni subirás fotos de tus alimentos a Instagram
La idea es cuidar que nadie piense que usted nunca ha comido antes. Pero también, llama la atención de que el diálogo en redes sociales siempre es con uno mismo y que, a pesar de que sea parte de un grupo de aficionados a la comida, el comentario se realiza a través del teclado, sin tener a esa “gente” en la mesa, lo que hace descuidar nuevamente a los acompañantes.
- No usarás cigarros electrónicos en la mesa
Aunque algunos restaurantes permiten ese humo falso, la recomendación es salir fuera a “fumar” con el resto de los fumadores. De lo contrario, advierten que los comensales de las mesas vecinas pueden considerar que eres un imbécil o te echaran fuera.
- No harás grandes gestos para pedir la cuenta
Nada de chasquear los dedos ni gritar por la cuenta. Ni menos trazar en el aire con la mano una firma que no existe. La regla de oro inglesa, indica que el acto se debe hacer llamando al mesero y pedirle la cuenta hablándole de frente.
- No se usarán videojuegos en la mesa
Las consolas, tablets, teléfonos y cualquier aparato eléctrico no podrá ser usado por ningún integrante de la familia. Aunque pataletas y caras largas sean las consecuencias de esta prohibición.
Las reglas para restaurantes
- No ofrecerás sólo un tipo de menú
La pregunta que se hacen es por qué no se puede disfrutar de carne, pescado y una buena sopa en un mismo lugar. El cuestionamiento es válido para no tener que ir de restaurante en restaurante para saciar el deseo.
- No admitirás el no tener reservas
Es que querer ir a cenar o recorrer kilómetros para ir a un buen restaurante y no tener mesa es una pesadilla. Más si la “culpa” es de los dueños del lugar, que por problemas de gestión, no otorgan ese servicio y traspasan a los clientes el mal rato.
- No establecerás límite de tiempo
Jamás te podrán decir que la mesa tiene que estar desocupada a tal hora. Cada uno debe disfrutar de su tiempo, el lugar y su momento de entretención y banquete.
- No servirás platos de porciones pequeñas
Es que por mucho que sea una delicatesen ultra moderna el plato no puede parecer de muestra o de degustación. Es impresentable ir a cenar y quedar con hambre o tener que pedir cuatro platos para saciarse.
- No tendrás una carta de vinos falsa
Si ofrecen un tipo de vino y no está disponible será inaceptable. Los ingleses consideran que es molesto aún cuando uno pueda ser consciente que los vinos van y vienen, por eso el consejo imperativo es mantener una lista lo más actualizada posible.