El día de su fallecimiento, el cantautor puertorriqueño Antonio Cabán Vale, “El Topo”, compartió con los suyos en su natal Moca, municipio que no visitaba hacía años. Se sentía bien y, aunque acudió a un velatorio familiar, disfrutó del viaje tras estar delicado de salud.

Esas fueron las últimas horas del prolífico músico, cuyo deceso ocurrió la noche del martes a los 81 años de edad.

“Habíamos pasado un día familiar y fuimos hasta al sepelio de mi tío paterno, don Cosme Vale… Mi papá no iba a Moca hacía más de tres años. Tuvimos un día normal hasta comimos en el camino. Fuimos, también, con mi hermana y hasta nos detuvimos en Guajataca”, expresó la tarde del miércoles Cabán Butter mediante comunicado de prensa circulado.

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“Él se sentía muy bien, lo bajé de la guagua al llegar a casa y se acostó. Cuando salí del baño, entonces me di cuenta de que se estaba quedando sin aire. Llamé inmediatamente al sistema de emergencias 9-1-1 y en lo que llegaban los paramédicos le di respiración asistida… Los paramédicos me dijeron que aún tenía sus vitales. Me trasladé con él en la ambulancia al Hospital Pavía en Hato Rey, donde cerca de las 9:00 p.m. se me informó que ya no podían hacer nada más, papá falleció en mis brazos”, prosiguió Adeán en sus expresiones escritas, en las que compartió que su padre fue paciente de condiciones cardíacas.

“Mi agradecimiento a todas las personas que se han comunicado, principalmente a los medios. Todo pasó muy rápido. Aunque mi papá tenía sus condiciones médicas de cuidado, en los últimos meses se hallaba estable”, subrayó Adeán.

Al momento no se han informado detalles sobre las exequias.

En 2011 fue sometido a cuatro “bypass” en el Hospital Cardivascular en Río Piedras. El deceso del cantautor surgió a tres años luego de sobrevivir un derrame cerebral que sufrió en febrero de 2021. Además, tras su condición de salud, este vivió momentos de precariedad en su vivienda en San Juan, con la mitad derecha de su cuerpo inmóvil, lo que lo mantuvo alejado de los escenarios e impedido de ganar sustento.

Nacido en Moca el 22 de noviembre de 1942, Cabán Vale vivió su niñez en el humilde pueblo del área oeste de Puerto Rico, despertando en él una profunda inclinación a la reflexión y la meditación. En 1961, el joven se trasladó a Río Piedras para realizar estudios en la Universidad de Puerto Rico, donde inició así una nueva etapa en su vida, en el que la comunidad lo denominó como “El Topo”, nombre con el que se comenzó a movilizar en la industria artística.

Durante sus años universitarios, además de publicar algunos de sus poemas en la revista “Guajana”; publicación que representó a la juventud que se destacaba en este arte literario, “El Topo” se comenzó a mover a lo musical.

En 1966, el fenecido artista recibió el grado de Bachiller en Artes y Ciencias Sociales luego se despempeñó como maestro en la escuela pública por espacio de dos años, pero al entrar en la década de 1970, “El Topo’ comenzó a ponerle música a sus poemas. Muchas de las canciones fueron incluidas en el repertorio del grupo Taoné, el cual fundó y perteneció. Con ellos se fortalecieron las raíces de su experiencia musical, dando inicio su etapa como cantante.

En medio del apogeo de la nueva canción en Puerto Rico, Cabán Vale adquirió una fuerza impresionante en el mundo de la música. La sencillez de sus versos conquistaron la audiencia al son de “Flor de amapola”, “Qué bonita luna”, “Los lirios del campo”, “Dónde vás María” y “Solina, Solina”. Su romántica “Canción de los amantes” contó con innumerables versiones. El número “Expresa lo que sientes” sirvió de tema a la campaña del Departamento de Servicios contra la Adicción (hoy día ASSMCA), mientras que la denuncia política se alzó en su voz ante el grito de “Antonia” y el cantar del clásico “Canción del pueblo”.

Más aún, su danza “Verde luz” se consolidó como una de las máximas aportaciones del movimiento de la nueva canción al pentagrama popular de Borinquen. Con decenas de versiones, esta composición se considera junto a “Lamento borincano” y “En mi Viejo San Juan” como uno de los himnos nacionales de Puerto Rico.

Con más de una veintena de grabaciones, la década de 1990 atestiguó el lanzamiento de producciones como “La patria va” y “Un metro de ternura”. En este último, del cual sobresalió el tema “Amante corazón”, contó con la producción y dirección musical del maestro dominicano Manuel Tejada, así como con la supervisión y selección de repertorio de Juan Luis Guerra.

Por otro lado, Cabán Vale brilló como escritor, al publicar dos libros de poesía: “Un lugar fuera del tiempo”, en el cual a través del verso y la prosa nos lleva al barrio de la Caraima de Moca deleitándonos con experiencias de su infancia; y “Penúltima salida”, donde predomina una nota de angustia y de deseo de buscar caminos dentro de la ceguedad y confusión en que vivimos.

El Topo se ha dedicó a renovar los géneros musicales nacionales de Puerto Rico. En sus últimos años productivos contó con la colaboración de un grupo de jóvenes músicos puertorriqueños que le acompañaron en sus actividades, dirigidos por su hijo Adeán. Este grupo criollo incluía el cuatro puertorriqueño, la guitarra, el güiro y otros elementos de percusión que le permitían llevar un sonido fresco y con sabor a pueblo. Su repertorio incluía géneros caribeños como la décima, la plena, la bomba, el son, el bolero y fusiones con los demás ritmos del Caribe como el reggae, el vallenato, la cumbia y el merengue. Incluían temas de amor, canciones a la tierra, jocosidades y otros de contenido histórico y cultural.

En 2001 a Cabán Vale le dedicaron la sexta edición de la Feria Internacional del Libro celebrada en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan. Del mismo modo, su composición “Las manos del campo” fue utilizada como tema de una campaña de un producto comercial.

En el verano de 2004, El Topo volvió a incursionar en el mundo de las grabaciones con la producción “Inmensamente”.

En mayo de 2020 se dio a conocer el fallecimiento de su esposa, María Luisa “Lumi” Butter Rodríguez, quien pereció por complicaciones de la enfermedad de cáncer. Para esa misma fecha se reveló que el también padre de Guanani -y de Guanina Robles Butter, de una relación anterior de su esposa- estaba atravesando por unos cuidados médicos de salud.