Durante toda su vida, Paula Figueroa vio a su padre zarpar rumbo a varios Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero para Santo Domingo 2026 ya no lo despedirá desde su hogar.

La joven velerista compartirá el mismo bote con su progenitor, Enrique “Quique” Figueroa, en una participación que, de acuerdo al historiador deportivo Carlos Uriarte, será la primera ocasión en la que un padre y una hija competirán juntos por la Isla en una misma prueba de la justa regional, la clase Hobie 16.

Para Quique, de 62 años, la cita en la capital dominicana representará sus décimos Juegos Centroamericanos y del Caribe. Paula, de 25, en cambio, hará su debut en la competencia.

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“Compartir con mi hija ya es especial, no solo en unos Centroamericanos... Estamos compartiendo en el agua, mi pasión de toda una vida. Ahora ella también se está apasionando por esto. No puedo estar más contento por todo lo que está pasando”, compartió Figueroa en una conversación con Primera Hora junto a Paula.

Enrique "Quique" Figueroa y su hija, Paula.
Enrique "Quique" Figueroa y su hija, Paula. (Pablo Martínez Rodríguez)

El veterano llegará a Santo Domingo como el segundo atleta activo más laureado de la delegación boricua. En su colección acumula nueve medallas centroamericanas -siete de oro, una de plata y una de bronce-. Solo es superado por las 12 preseas de la tenimesista Adriana Díaz.

Aunque la tarea mayor recaerá sobre Quique como capitán del bote, Paula asegura que la confianza entre ambos ha sido clave durante el año que llevan preparándose juntos.

“Siempre lo he respetado como mi padre, pero ahora hay otro respeto como entrenador y como partner. Siento que lo obedezco más ahora en el agua. Lo que él me dice, lo hago. Él es el capitán y yo soy el crew, así que las decisiones las toma él y yo actúo de acuerdo con eso", comentó la sanjuanera.

La experiencia, sin embargo, también ha representado un aprendizaje para el propio Quique, quien reconoce que entrenar a su hija le ha enseñado a ser más paciente.

“He aprendido paciencia. Quiero que aprenda, pero no quiero que se descorazone ni que se intimide. Tengo que empujarla, pero a la misma vez llevarla de la mano para que se sienta cómoda y tranquila. Todavía no hemos entrado en esa dinámica de competencia, pero ya vendrán las charlas sobre cómo vamos a manejar esas situaciones”, expresó.

Durante un entrenamiento en Carolina.
Durante un entrenamiento en Carolina. (Suministrada)

“Él titubeó un poquito”

La llegada de Paula a la vela, sin embargo, no fue inmediata. Durante su niñez y adolescencia practicó voleibol, fútbol y baloncesto, hasta que una navegación recreativa despertó esta nueva pasión.

“Hace unos años navegamos en una regata recreativa, bien relax, en un velero grande. Después fuimos a un par de regatas más y ahí fue que me empezó a llamar la atención. Hace como un año le dije: ‘Papá, vamos a entrenar, vamos a navegar’. Al principio él titubeó un poquitxo, pero aquí estamos”, relató Paula.

Quique admitió que al principio no imaginó que el interés de su hija fuera más allá de una curiosidad. La madre de Paula, Carla Malatrasi, fue compañera de Quique, y, según Uriarte, conquistó junto a él tres medallas de oro centroamericanas en Ponce 1993, San Salvador 2002 y Cartagena 2006.

Paula va a sus primeros Centroamericanos.
Paula va a sus primeros Centroamericanos. (Pablo Martínez Rodríguez)

“Pensé que iba a ser algo pasajero, pero siguió insistiendo”, confesó el padre.

“Ha sido de las mejores cosas que me han pasado. Ella se autoentrena, se automotiva y me mantiene a mí enredado la mayor parte del tiempo. Ver su entusiasmo me revive a mí. A través de la historia, he tenido que entrenar a mucha gente para navegar conmigo, ahora es mi hija, que para mí es lo mejor que me pudo haber pasado, es fácil. Es tiempo con mi nena”, añadió.

El entrenador y papá, quien aseguró ir en busca del oro, también destacó la disciplina deportiva que Paula desarrolló antes de llegar a la vela.

“Tiene una disciplina extraordinaria y ha trasladado esa mentalidad a este deporte. No tengo que empujarla; ella misma se reta y se exige”, afirmó.

La joven reconoce que vestir los colores de Puerto Rico junto a su padre será un sueño hecho realidad.

“Son muchas emociones, pero todas positivas. Formar parte de esto con mi papá es algo superbonito que llevaba queriendo por mucho tiempo y por fin se dio”, concluyó Paula.

Es la primera vez que compiten juntos.
Es la primera vez que compiten juntos. (Pablo Martínez Rodríguez)