Los conocedores del hipismo puertorriqueño, como jugadores y dueños de agencias, han expresado que las trampas en el hipódromo Camarero son más comunes de lo que se cree.

Luego de las alegaciones del posible fraude en el que se alega que un ejemplar compitió por otro y que un jugador ganó $1.3 millones del Poolpote gracias a la victoria del suplente en una carrera del pasado viernes 10 de octubre, este medio se dio a la tarea de averiguar cuán comunes son los intentos de hacer trampa en el hipismo local.

Luego de una petición de Primera Hora, la Administración de la Industria y el Deporte Hípico (AIDH) entregó varias resoluciones hechas por el administrador, Wilfredo Padilla Soto, luego del procedimiento de investigación y reconmendaciones del Jurado Hípico.

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Tal como había advertido Padilla Soto en una entrevista previa, la mayoría de los casos se deben a la administración de medicamentos prohibidos para mejorar el rendimiento de los ejemplares. Para evitar esta práctica o detectarla, a los ejemplares que ganan cada carrera se les realizan pruebas de sangre y orina para detectar la presencia de las sustancias prohibidas.

Mientras un análisis científico es prueba suficiente para determinar la violación al reglamento hípico, los casos de arreglos de carreras u otras formas de hacer trampas no son tan fáciles de probar.

Aun así, en los últimos meses se han reportado dos casos que ejemplifican lo que dicen muchos de los aficionados al hipismo puertorriqueño.

Martínez trató de usar una batería

El pasado 6 de agosto, el administrador hípico firmó una resolución de suspensión por cinco años al jinete Ángel Luis Martínez por “la aparente posesión de un artefacto eléctrico (batería) con la intención de utilizarlo en el ejemplar Princesa Dorada en la séptima carrera” del 25 de junio de 2014, según se establece en el documento.

En este caso, las vistas contra el jinete se celebraron “en rebeldía” debido a las trabas que pusieron tanto Martínez como su representante legal para asistir a las citas.

“Realizada la vista en su fondo, pasada toda la prueba testifical, audiovisual, fotográfica y documental, el Jurado Hípico determinó que, sin duda alguna, el Querellado (Martínez), poseía sobre su persona un artefacto eléctrico (batería)” con la intención mencionada anteriormente, según reza la resolución.

Igualmente, se indica que Martínez se percató de que personal de la AIDH sabía que tenía la batería y trató de desprenderse de ella frente a los testigos que luego prestaron testimonios en la investigación del Jurado Hípico.

Amaño de Andy Hernández

Uno de los casos más notorios en los últimos tiempos, antes del fraude imputado de este mes, es el de la suspensión por dos años que se le impuso al jinete Andy Hernández el pasado 26 de septiembre.

En esta ocasión, al jinete se le imputa que, durante la segunda carrera del 6 de septiembre de 2014, “por su culpa o negligencia, provocó que Materia Gris... no alcanzara una mejor posición en el orden de llegada” y quedó en segundo lugar. La alegación es que Hernández permitió que el ejemplar Amor Desolado, del mismo dueño que Materia Gris, ganara la carrera.

Para llegar a esta conclusión, el Jurado Hípico tomó en consideración dos carreras previas de Hernández con el ejemplar Materia Gris, el 9 y el 30 de agosto, y otras dos sobre los ejemplares Querellado el 31 de agosto y Unificador el 7 de septiembre. El panel investigador llegó a la conclusión de que el jinete mostró un gran esfuerzo para que sus montas llegaran en buenas posiciones.

“Sin embargo, en la carrera del 6 de septiembre de 2014, se pudo apreciar que el Querellado (Hernández) condujo al ejemplar Materia Gris, en ausencia completa del uso de sus bridas y manos en el cuello del ejemplar, a un ritmo y un paso que demuestran falta de esfuerzo para que el ejemplar alcanzara una mejor posición en el orden de llegada”, según la determinación de hechos del Jurado Hípico.

En otras palabras, Hernández fue hallado culpable de dejarse ganar para que los apostadores recibieran más dinero por el primer lugar que logró Amor Desolado.

La magnitud de los hechos es tan grande, sobre todo cuando pone en peligro la credibilidad de la industria hípica –al igual que el caso que se investiga actualmente– que el Jurado entendió que “la conducta incurrida por el jinete Andy Hernández amerita una suspensión permanente o cancelación de su licencia”.

Sin embargo, el administrador hípico determinó que se le cancelara la licencia de jinete por un periodo de dos años.

Muchos los casos por dopaje

El Reglamento de Medicación Controlada de la AIDH establece cinco clases de medicamentos prohibidos para los ejemplares.

Como adelantó el administrador hípico, Wilfredo Padilla Soto, a este diario en una entrevista reciente y según los documentos presentados, los casos de dopaje son los más comunes en las investigaciones del Jurado Hípico.

La AIDH entregó un total de cuatro resoluciones hechas en lo que va del presente año, y los casos son muy parecidos, a pesar de las diferencias en los castigos debido a los distintos tipos de sustancias prohibidas utilizadas.

En los casos consultados, al haber una prueba científica del dopaje, el procedimiento y el castigo se basan en acuerdos transaccionales: el entrenador suele asumir la culpa y se llega a un acuerdo en que se le suspende y se le imponen una multa.

Según la clasificación de la sustancia utilizada, las multas fluctúan entre los $100 y $300, y las suspensiones van desde 15 hasta 30 días para los entrenadores. Sin embargo, ni los dueños ni los veterinarios a cargo de suministrar los medicamentos aparecen dentro de los castigos una vez el entrenador asume total responsabilidad por el dopaje.