El pueblo hípico pide justicia
El hipismo boricua ha ido en descenso y la desconfianza aumenta la crisis.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 11 años.
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La agencia hípica #294, en Las Cumbres, es una de las más concurridas del área metro y muchas personas han ganado dinero apostando a las carreras del hipódromo Camarero.
En una tarde de carreras como ayer, viernes, la cantidad de personas presentes no bajaba de 20, además de los que entraban para jugar y salían, o los que jugaban su cuadrito por teléfono.
Sin embargo, su dueño, Juan Carlos Laboy, aseguró que desde el pasado viernes el número de jugadas ha bajado a raíz de que se destapara la información de un posible fraude en el que se alega que un ejemplar compitió por otro y que un jugador ganó $1.3 millones del Poolpote gracias a la victoria del suplente.
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“La gente viene más a chismear de caballos que a jugar”, dijo Laboy.
“Hay un gran problema. El hipódromo está en crisis hace tiempo y esto es un golpe bajo a la industria. Hay gente de buena fe en el hipismo, muchos trabajos en la industria, hay gente decente y estráfalas que vienen a hacer trampa”, añadió Laboy sin tapujos.
El veterano dueño de la agencia lamenta la situación y entiende que él puede ser uno de los perjudicados, además de que las autoridades no han tomado las acciones necesarias para castigar a los sospechosos del fraude.
“Los jockeys y entrenadores se van a Estados Unidos y consiguen trabajo, ¡pero yo no me puedo llevar la agencia!”, se sinceró Laboy a manera de ejemplo.
Por si fuera poco, Laboy está convencido de que hay mucha gente implicada en la trampa que, según él, se regó desde el día antes debido a los cambios en el dinero en juego de algunos ejemplares.
“La gente quiere acción inmediata. No puede ser que los entrenadores, los mozos y los jinetes (bajo investigación) tienen caballos corriendo hoy”.
Carlos García lleva toda su vida ligado al hipismo, es “hípico desde Camarero” y hasta fue dueño de caballos en algún momento. Ahora, su pasatiempo es jugar y estudiar cada aspecto de la competencia y de la industria.
También cree que el problema es generalizado y lleva mucho tiempo.
“Creo que el hipismo está al garete, como decimos. La supervisión que hay, para mí, es cero. Están pasando un sinnúmero de cosas que al hipismo, que es un gran deporte, lo han tirado al piso”, dijo García en la agencia hípica, luego de realizar sus jugadas cuidadosamente estudiadas.
“Cuando no es una cosa es otra. Yo entiendo que hay arreglos de carreras y cosas por el estilo. Hay demasiadas cosas que uno no las entiende. El que conoce de esto, ve cosas que no pueden ser posibles”, añadió el veterano hípico, uno de los pocos jugadores que se atrevieron a hablar con este medio.
En lo inmediato, García entiende que deben suspender a todos los implicados en la investigación y que el administrador hípico “no está haciendo su trabajo”.
También se quejó de que el entrenador de los caballos que fueron cambiados al otro día ya estaba ensillando y cree que de por sí un cuadro de casi $4,000 es muy sospechoso.
A largo plazo, García cree que se debe “hacer un resaque por todos lados, una limpieza general por todos lados” en la industria hípica.
“Ellos son blancos y se entienden”, dijo otro jugador que prefirió no identificarse, haciendo alusión a las posibles “mafias” que se encargan de hacer trampas por ganar más dinero.