La idea de tomar la posición que defendió un favorito de la fanaticada de Boston, como es ahora el retirado intermedista Dustin Pedroia, no le pone presión alguna al más nuevo integrante de los Red Sox de Boston, el boricua Enrique ‘Kike’ Hernández, pues sabe que tiene el talento, la personalidad y la energía para ganarse rápidamente a la dura fanaticada bostoniana. Y lo demostró con los Dodgers durante seis temporadas.

Lo importante a la hora de firmar con los campeones de la Serie Mundial del 2018 fue tener un equipo con el que tuviese tiempo de juego a diario y a la misma vez fuese un equipo competitivo, además de la idea de jugar bajo la dirección de su compatriota Alex Cora.

Por eso, Hernández acordó un pacto de dos años y $14 millones con los Red Sox, que lo presentaron el martes oficialmente.

“Estábamos buscando $100 millones, pero nadie me los quiso dar”, dijo vía telefónica Hernández, de 29 años, con su conocida personalidad jocosa. “Buscábamos un equipo donde pudiera jugar todos los días aunque fuese uno o dos años para apostar en mí y poder poner números para entonces entrar a la agencia libre (por segunda vez) a los 30 o 31 años y tratar de coger un contrato grande”.

“A la misma vez quería estar en un equipo competitivo. No quería estar en un equipo en reconstrucción. Sé que todo el mundo está descartando a Boston del mapa, pero entiendo que esa franquicia y la fanaticada en esa ciudad tienen muchas expectativas en sus jugadores, y que no iban a querer estar fuera de los playoffs por mucho tiempo, y por eso fue que decidimos firmar ahí por dos años”.

Describió como “superespecial” la oportunidad de poder jugar para Cora, a quien conoce desde que tenía 10 años, y su padre del mismo nombre, fue coach de los Criollos de Caguas. Además, la presencia de otros boricuas como el receptor Christian Vázquez, el coach Ramón Vázquez y otros conocidos por él como el instructor de bateo, Tim Hyers, y el coach del banco, Will Venable, le ayudan a no sentirse como ‘el nuevo’ en el equipo.

Yo sé que si juego de la manera que yo puedo jugar, la fanaticada me va a abrir los brazos al igual que pasó en Los Angeles. Voy a hacer mi trabajo y a hacer un par de payasadas para mantener el clubhouse relajado

-Kike Hernández

“Lo de Pedroia, no me pone nada de presión. Él lleva varios años sin poder jugar. No es que lo sacaron del equipo para que yo entrara a jugar”, dijo. “Yo jugué seis años con los Dodgers cuando Kike Hernández era nadie y tenía la nómina más alta de todas las Grandes Ligas y llegué, hice el equipo y me establecí. Eso nunca me ha intimidado. Yo sé que si juego de la manera que yo puedo jugar, la fanaticada me va a abrir los brazos al igual que pasó en Los Angeles. Voy a hacer mi trabajo y a hacer un par de payasadas para mantener el clubhouse relajado”.

Hernández dijo que el plantel de Boston no es “tan mal equipo como la prensa quiere que se vea. Hay mucho buen pelotero. Sí, a los mejor nos falta un poco de pitcheo, pero cuando el caballo (Chris Sale) tuyo está fuera hay que esperar que vuelva para entonces acomodar la pieza o dos piezas que faltan. Y entiendo que no estamos muy lejos de ser un equipo que va a darle problemas a todo el mundo. Ahora mismo tenemos buenos jugadores de posición y poco a poco han ido agregando pitcheo para mantenernos en la pelea, así que veremos que pasa”.

Este aseguró que su personalidad chispeante y bromista no fue un fenómeno visto solamente en el dugout de los Dodgers, porque ese es él. Y asegura que cualquiera que lo conozca desde pequeño sabe que siempre ha sido el mismo. Y lo seguirá siendo.

“Yo soy yo y no puedo dejar de serlo. Sin importar a donde vaya. El uniforme cambia, el bigote cambia…lo que sea. Pero donde sea soy el mismo”, contó. “Yo aprendí. Jugué un mes en Miami. Llegué novato, a mitad de temporada y me sentía bien incómodo. Se me hacía difícil ser yo porque no conocía a nadie y era novato. Y no pude producir. Entendí que para uno producir, uno tiene que estar cómodo. Uno tiene que ser uno mismo y al que no le guste, pues que mire ‘pal lao’.

Soñoliento pero feliz de trasnochar por su bebé

Mientras tanto, el también integrante del Team Rubio del Clásico Mundial de Béisbol de 2017 se disfruta cada día, especialmente las noches, cuidando a su recién nacida hija. Hernández y su esposa Mariana Vicente se convirtieron en padres el 15 de enero.

El jugador dijo que al momento el ser papá solamente le ha afectado en el sentido de que la da sueño durante el día. Pero sabe que ser padre es una bendición.

“De verdad que me siento supercontento y ‘enchulao’ de mi bebé. Es una bendición porque este es nuestro deber en el mundo, procrear, crear una familia y dejar tu semillita”, dijo con seguro tono de voz.

Ya piensa en que cuando inicie la temporada y comiencen los ‘road trips’, no podrá ayudar a Mariana a cuidar a su hija como lo ha hecho hasta el momento, pero está seguro de que encontrará la manera de estar siempre presente con la tecnología. Y está segurísimo de que los regresos a casa después de cada juego serán los más dulces.

“Pero estoy emocionado y ready. Ya estoy loco porque lleguen los entrenamientos primaverales y empezar a meter mano”, dijo Hernández.

“Yo voy a llegar allí como si fuera a jugar segunda base nada más, pero esa ha sido mi vida por los pasados siete años. Voy a estar practicando en otras posiciones para mantenerme ‘sharp’. Me dijeron que iba a jugar mucho la segunda, center field… a lo mejor juego las esquinas del outfield, le haré los días libres a (Xander) Bogaerts y me imagino que jugaré tercera también. Estoy listo siempre para la posición que sea. Después que esté en la alineación abriendo el juego, no me importa. La meta es empezar todos días sin importar la posición”, concluyó.