La academia de béisbol de los Twins en República Dominicana es mucho más que una fábrica de peloteros
La instalación, ubicada en Boca Chica y compartida con los Phillies, aparte de desarrollar las destrezas del deporte trabaja con la educación y el civismo de sus atletas.
Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 3 años.
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Boca Chica, República Dominicana. De primera instancia da la impresión que estás entrando a un complejo en Estados Unidos.
Una estructura moderna –con dos edificios- y unas instalaciones de béisbol de primer orden. Hay tres parques, una amplia jaula de bateo, un bullpen, un gimnasio y un área de rehabilitación física.
En uno de los edificios, hay oficinas administrativas y salones de video para evaluar a los jugadores, y en el otro ubican dos salones de educación, donde los jóvenes toman clases de inglés y de escuela superior, un área de entretenimiento y las habitaciones en el segundo piso. El comedor está en otro espacio.
Es un complejo de ‘grandes ligas’ en este país.
Se trata de la academia de los Mellizos de Minnesota, donde alrededor de 35 jóvenes peloteros -que firman a los 16 y 17 años- comienzan su desarrollo como jugadores profesionales.
La mayoría son dominicanos, venezolanos y cubanos. Este año hay un quisqueyano nacido en Puerto Rico en la figura del jardinero Yasser Mercedes, quien vivió sus primeros dos años en Río Piedras antes de mudarse a Nueva York y luego establecerse en Dominicana. Mercedes, de 17 años, recibió un bono de $1.7 millones el pasado 15 de enero.
En 2017, las organizaciones de Minnesota y Filadelfia inauguraron la primera academia compartida en Boca Chica a un costo de $18 millones. Ambas estructuras cuentan con las mismas instalaciones.
El supervisor de scouting de la organización en este país, Eduardo Soriano, dijo que la estructura es muy parecida a la del complejo de Fort Myers, en Florida, el cual es utilizado por los Twins en los campos primaverales.
“Se hizo en base a lo que tenemos en Fort Myers. El objetivo principal cuando se construyó esto, es que los muchachos se sientan como si estuvieran en Florida. No tenemos que envidiarle nada a Estados Unidos”, dijo Soriano durante una visita de Primera Hora a la instalación.
“En términos de estructura (física), ellos no sienten el cambio cuando van a Estados Unidos”, abundó Soriano.
La jornada de trabajo es intensa cada día. Deben levantarse a las 7:00 a.m. y trabajar su físico en el gimnasio y sus habilidades defensivas y ofensivas en el campo durante la mañana y parte de la tarde. Y además de cumplir con el calendario deportivo, todos los jugadores también deben cumplir con uno educativo de 4:00 p.m. a 7:00 p.m.
Este es un aspecto muy relevante para la organización al recibir a muchos jóvenes sin una base educativa.
“Para mí es extremadamente importante. Muchas veces, hay jóvenes que llegan aquí y se les pide hacer unas cosas y no saben hacerlas. Aquí aprenden a leer y a escuchar. Y es muy importante que tengan conocimiento y más de las cosas que van a hacer en la vida”, dijo Soriano.
“He visto que mientras van subiendo el nivel académico, más fácil se le hacen las cosas y siguen mejorando”.
El programa educativo es dirigido por Pierre Jacotin, que cuenta con otras 14 personas que laboran en distintas facetas. El contacto semanal de los jovencitos en los salones es de 15 horas.
“En nuestro programa educativo tenemos cuatro ofertas: el inglés, que es muy importante porque irán a trabajar a Estados Unidos; la tecnología, porque vivimos un mundo tecnológico cambiante; el bachiller (4to año), porque un buen número de ellos llegan sin terminarlo; y situaciones de la vida, como educación financiera y violencia doméstica, entre otros”, detalló Jacotin al resaltar el interés de los peloteros en la educación.
“Los jugadores de ahora han visto que los más aplicados de las generaciones anteriores, prácticamente, han tenido una transición más fácil y que se están desenvolviendo mucho mejor. Y ellos nos preguntan, nos persiguen (para aprender)”, agregó Jacotin, quien estudió ingienería electrónica con una especialidad en educación de idiomas en Dominicana y una maestría en neuropsicología educativa en España.
Antes de entrar a la academia, Jacotin desconocía totalmente que las organizaciones le daban prioridad a la educación. Así que fue una sorpresa agradable conocer de este programa.
“Mucha gente cree que los peloteros no tienen acceso a nada. Llegué aquí y vi la visión y el enfoque, y eso me ha motivado a dar lo mejor”, dijo Jacotin, oriundo de Haití.