Despiden en Ponce a Millito Navarro
Familiares y amigos le dieron su última despedida.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
PUBLICIDAD
Ponce. “Agua clara y limpia para todos” fue una frase que el ex pelotero Emilio “Millito” Navarro repitió y pidió por más de una hora justo antes de fallecer el pasado sábado.
Y, hoy por la tarde, los cielos se abrieron para recibir su alma y para complacerlo con lluvia abundante, mientras familiares y amigos le dieron su última despedida en el cementerio La Piedad del barrio Magueyes en Ponce.
El fuerte aguacero no espantó a la concurrida audiencia y hasta fue recibido con beneplácito por los familiares, quienes repitieron a coro una vez más las palabras de Millito al recordar su famosa frase y manifestaron que “Dios le concedió su deseo” justo antes de descender su féretro.
“Terminó su jornada en la tierra, pero empieza una en el cielo. Su espíritu ya no está aquí, sino con mi mamá, doña Teresa Torres, que fue su novia y esposa. Nos separamos levemente, pues es el tiempo de él. Ahora nos toca a nosotros seguir su legado”, dijo su hijo mayor Emilio, Jr., quien fue el portavoz de la familia al iniciar el duelo y tomó la palabra para también agradecer a sus hermanos Edna, Eric y Edgar por contribuir todos al cuido de su padre hasta su último día.
Tras un sonoro aplauso en honor a Millito, primer pelotero puertorriqueño en jugar en las Ligas Negras en Estados Unidos, uno de sus nietos, Eric, Jr., recordó algunas anécdotas y con voz entrecortada y lágrimas dio gracias a Dios por permitirle compartir con su abuelo momentos únicos en su vida y ser parte de su diario vivir.
“Me acuerdo que cuando lo llevamos a un Juego de Estrellas en Grandes Ligas en el 1993 fue la primera vez que vio una pizarra grande y quedó asombrado. También estuve con él cuando fue a un circo, que lo llevamos al Cirque de Soleil en Orlando. Tuve la oportunidad de conocerlo como nieto, amigo, como el “caballo” que siempre supe que era”, dijo Eric, Jr. “Él va a seguir viviendo dentro de nuestros corazones como quiera. Que descanse en paz pues yo sé que se fue tranquilo”.
Su nieta Elaine Navarro también tuvo palabras de elogio para su abuelo al describirlo como “un héroe y hombre ejemplar”.
“No tengo absolutamente nada negativo que decir de mi abuelo Millito. Para mí fue un honor haber sido su nieta”, sostuvo Elaine.
Muchos le rinden sus respetos
Previo a su entierro, el cuerpo de Millito Navarro estuvo expuesto por varias horas en el estadio Francisco “Paquito” Montaner de su pueblo adoptivo de Ponce -él era natural de Patillas-, donde se mostraron varias de sus camisetas conmemorativas, incluyendo la que le otorgó la franquicia de los Yanquis de Nueva York en el 2008 cuando lo escogió simbólicamente en el sorteo de jugadores novatos y lo invitaron a hacer el primer lanzamiento en un partido.
Allí también lo despidieron al son de plenas, de poemas y con el sonido de las cuerdas de un cuatro. “Uno es de donde vive, donde da la vida. Y aunque Millito nació en Patillas, vivió toda su vida en Ponce. Siempre dijo presente en todo y Puerto Rico lo recordará por todas sus cosas buenas, por ser un gran ser humano, un luchador, un pelotero tremendo y hasta el último momento dio su hit”, aseveró la alcaldesa de la Perla del Sur, María “Mayita” Meléndez.